26

Ene

2014

La Universidad y el Barco de Teseo

Que la sociedad española, en general, y la asturiana, en particular, ven a la Universidad como una carga es algo innegable. Que las Universidades han crecido en numero y en tamaño al albor de los provincialismos y localismos es bien visible y patente. Que ningún país desarrollado puede soportar el ritmo de graduación de cientos de economistas, abogados, médicos o ingenieros por cada Universidad lo entiende cualquiera. Que las Universidades españolas se quedan lejos de los rankings internacionales es un castigo que los medios de comunicación nos recuerdan inexorablemente año tras año. Que la Universidad es, al menos, corresponsable del eterno fracaso de la formación Profesional en España lo saben todos los empresarios. Que las políticas de educación, de empleo y de juventud de todos los gobiernos desde los años 90 han desvirtuado y masificado la Universidad lo han sufrido las millones de personas que han pasado por ella. Que las sucesivas reformas universitarias, incluidos los recientes Reales Decreto y el famoso Modelo Bolonia no solo no han resuelto sino que han complicado el trabajo universitario lo sufrimos todos los días y todos los alumnos y profesores. Sin embargo, las Universidades aportan dos tercios de la I+D+i de España. La Universidad de Oviedo tiene una larga Historia de 405 años contribuyendo al desarrollo social y económico de esta región y este país. Todos conocemos de hoy y del pasado grandes nombres y personalidades que son o han sido alumnos o profesores de esta Universidad. Ha sido un orgullo para los asturianos, como el Barco de Teseo lo era para los atenienses. ¿Cómo conseguía Teseo que el mas viejo de los barcos griegos siguiera surcando exitosamente los mares?. Pues cambiando las piezas estropeadas por otras nuevas cada vez que era preciso. Menos importaba si el barco era ya o no el original, lo relevante era que el barco seguía siendo valido y útil a los fines de navegar mejor que el que mas. Esta practica de Teseo hace tiempo que fue abandonada en la Universidad asturiana. Pero nunca seria tarde si la dicha buena. Quizás ahora, cuando la gran crisis arrasa a la sociedad y economía española en general y a la administración Publica en particular, nos encontremos ante una histórica oportunidad de renovar profundamente la Universidad de Oviedo. Recuperando el estilo de Teseo de aprovechar las tormentas en puerto para dejar como nuevo su barco. Si como afirman muchos de los grandes genios de la humanidad las crisis suponen la gran oportunidad del cambio, este enorme crisis debería ser una enorme oportunidad. Pero esos grandes genios eran también muy valientes. Y este puede ser el quiz de la cuestión en nuestro caso. No hay el viento favorable del dinero, casi mejor, es un viento viciado y engañoso. Pero hay varias conveniencias en el puerto que pueden ayudar, y mucho. En dos años desaparecen las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), el único examen conocido que se aprueba con un cuatro sobre diez, con ratios del 90% de aprobados, que ha contribuido a la gran masificación universitaria, parcialmente limitada con la siempre dificultosa y polémica aprobación de los numerus clausus. El Gobierno se encuentra trabajando en una nueva Ley Universitaria, que con una tramitación seria y constructiva, mas allá de los costes y dineros, debería ser un nuevo orden especialmente en relación al profesorado. El Rector de la Universidad de Oviedo esta en la mitad de su ultimo mandato, libre, por tanto, de exigencias electoralistas. Incluso el Parlamento asturiano proyecta buenas intenciones hacia esta Universidad. Y, sobre todo, los recortes agotan progresivamente a los grupos de resistencia interna universitarios, que ya no perdonan los privilegios de los otros.  Pero como antes se indicaba, hacen falta valientes, muy valientes. Cada día hay mas dentro de la Universidad de Oviedo, me consta. Pero sincera, y desgraciadamente, no veo esa cualidad en nuestro Rector y su equipo de gobierno, parece que tampoco en la Consejera de Cultura y dudo bastante de las intenciones del Ministro de educación. Dedicarse a arreglar los descosidos de las velas, agotar a la tripulación caldereando el agua fuera, y pretender navegar con sobrecarga y poca alimentación, no es que lo haría Teseo con su barco.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.