UNILUSIÓN

Ilusión por la Universidad

21

Mar

2014

Por el éxito del estudiante universitario

Como ya comenté en algún blog previo, a medida que mis ensayos se van leyendo me llegan, sobre todo de colegas profesores, las críticas a mis críticas. Y tienen razón, evidentemente, entre otras cosas porque ni yo ni nadie somos poseedores de la verdad. Principalmente me sugieren que abandone la vía de la critica fácil, algunos me dicen que hasta populista, e inicie un camino de propuestas. ¡Juro que lo haré! Quizás esta sea la primera, o la segunda o la tercera, ¡tendría que releer las anteriores! Pero antes quiero defender mi derecho a la crítica: yo no ocupo (y creédme que tampoco lo pretendo) ningún cargo de responsabilidad en la dirección y gestión universitaria, ni en general ni en la de Oviedo, y por tanto mi puesto de sencillo ciudadano universitario, en demasiados casos sufridor de las decisiones de los gestores, estoy absolutamente legitimado para la crítica.

Pero, vamos al lío de este blog, muy frecuente en mis ensayos: el papel central del estudiante en la Universidad. Lo he argumentado por activa y por pasiva. El objetivo final, la contribución esencial de la Universidad debe ser la formación de estudiantes de la máxima calidad. Todo en la Universidad, incluida la investigación, debe centrarse en ese fin ultimo. Por ende, la excelencia de una Universidad no la determinan los curriculums de sus profesores sino la excelencia de sus graduados, postgraduados y doctores. Nuestro exito es el exito de nuestros alumnos. Así de claro y rotundo.
Para empezar aceptamos que el estado actual de la Universidad mínima, o escasa, orientación tiene al alumno. Mas allá de justificarse presuspuestariamente en su propia existencia.
Se habla, solo con la boca pequeña, del fracaso universitario de los estudiantes pero poco o nada del fracaso en la cantidad y calidad de la empleabilidad de los graduados. La cadena es un todo, y como un todo debe programagarse para el éxito del estudiante universitario.
Quizás un forma de análisis correcta de esa cadena formativa sea el diagnostico de los puntos críticos en la carrera del estudiante. Se me ocurren al menos los siguientes:

1- La incorrecta elección de la carrera universitaria, sea por desconocimiento, por presión familiar o fama social.
2- Las dificultades que supone, siempre, el primer curso, sea por el cambio comportamental para el estudiante, por la dificultad de las asignaturas troncales de ese curso.
3- El paso del ecuador que es el tercer curso de los grados, objetivo tan ansiado que muchos alumnos llegan cargados en sus mochilas por asignaturas troncales pendientes.
4- La elección, sea en tercer o en cuarto curso, de las asignaturas optativas, sin mas criterio en demasiadas ocasiones de la mayor o menor facilidad de aprobarlas.
5- La realización de las Prácticas y de los Trabajos Fin de Carrera, sin mas objetivo que superarlos para acabar el grado, y desaprovechando las oportunidades de especialización y profesionalización que pueden suponer.
6- El desarrollo de una formación posterior, sea de postgrado o de doctorado, o con formación menos reglado, con un exagerado desconocimiento de ello, especialmente de las becas y financiaciones existentes.
7- El acceso al mercado laboral, sea en búsqueda activa de empleo o como generadores de nuevos negocios o emprendedores.
A todos estos gaps universitarios deberían añadirse un sinfín de dificultades personales, que pueden ir desde los problemas económicos, con las becas o de otro tipo, a sociales y familiares, laborales, deportivos, etc.
Es cierto, se debe reconocer, que se hacen cosas al respecto en la Universidad, menos de lo que se hacia antes, tambien es verdad. Pero siempre, en todos los casos, perpetuamente, de forma general y aislada. Este es, desde unidades muy variadas y dispersas, y con un enfoque masivo. Actos y actividades organizadas por el Vicerrectorado de Estudiantes, que existir existe, por los vicedecanatos de estudiantes, que también existen, por organizaciones de estudiantes, que haberlas haylas, por entidades publicas diversas (fundaciones, ayuntamientos, consejerías, ministerios), que a veces, pocas, consiguen acceder al complejo y cerrado mundo universitario.

Pues bien, es urgente actuar en la integración de la gestión de estas cuestiones en una sola unidad universitaria, y sobre todo hacerlo con una perspectiva individual, accesible y adaptable a cada estudiante, es clave para el éxito.
Muchos sabemos el papel principal que las universidades de éxito y de los centros de prestigio dan a las relaciones con sus alumnos, a su integración, acompañamiento, seguimiento, apoyo, asesoramiento, no es una cuestión solo de presupuesto, sino de planificación y acción. Disponer de una Unidad Universitaria que contacte con los centros educativos de bachillerato, que reclute alumnos en las distintas olimpiadas de bachillerato, que tutorice a los estudiantes en primer curso, que actúe de puente entre los alumnos y los profesores para dificultades concretas, que asesore sobre las asignaturas optativas, que centralice los Trabajos Fin de Grado en unas instalaciones adecuadas, que acompañe al alumno en las practicas, que atienda y explique las demandas de formación postgrado, la empleabilidad y la emprendeduría, que tenga las puertas siempre abiertas para escuchar los problemas y dificultades personales de los estudiantes, todo eso y mas no es un Vicerrectorado es una Red, que con dirección y gestión descentralizada actúe en cada campus con la participación, real, de todos los profesores, personal de servicios y, desde luego, principalmente alumnos universitarios.

Sin duda, un gran paso para el éxito de los estudiantes universitarios, y la excelencia, real, de la Universidad de Oviedo.

Compartir esto:

Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.