15

Abr

2014

3,8M de “eujerillos” en Uniovi

Enhorabuena Sr. Gotor, ¡lo ha conseguido! Tras llorar y llorar y más llorar ante todos y en todos los lugares por la economía universitaria, ¡lo ha conseguido! Eso sí, no sin la ayuda de algún que otro ex-colaborador suyo que ahora ocupa sillón en el Parlamento Asturiano. Debería darle las gracias, ¿o no?

La Junta del Principado acuerda una modificación presupuestaria para este año que incluye 3,8 millones de euros añadidos para la Universidad de Oviedo, dice el Sr. Gotor que, al menos así, se podrá elaborar presupuesto y que el déficit será mínimo. Bueno, vale….
No hay que quitar mérito al Sr. Rector de que nos vuelvan a dar corriente para las bombas de achique, y que ésta nos permita aguantar sin una inundación quizás un año más. Algo es algo. Ahora bien, ¿y después qué? Esta Universidad está como el tunel de Pajares: lleno de grietas, entra el agua por mil sitios, en algunos casos a chorretones, y esos 3,8 millones se irán yendo, poco a poco, alimentando las bombas, y así volver a empezar.
¿Acaso es ésta la solución deseable? ¡Evidentemente no!, ni para los dineros públicos que se escapan como el agua por las mil grietas que tiene la Universidad ni para el presente y futuro de esta gran institución. No se trata de achicar el agua si este sigue entrando, porque entraríamos en un bucle sin fin. Y el año 2015 más millones, y el 2016 más aún, y así sucesivamente hasta que, una de dos: o rompe la financiación pública o rompe la Universidad.

Son muchos agujeros y grietas, por aquello de más pequeños y más grandes. Unos cuantos ya vienen de lejos, de aquellos años 80 en los que, para atacar el paro juvenil, el gobierno de turno descubre la Universidad española como un lugar idóneo para disimular significativamente el mismo, colocando allí a cientos de miles de jóvenes. El “baby boom” de la década de los 60 exigía más y más edificios, aulas más grandes, más profesores, y todo ello con un sistema de contratación lamentable, ademas de totalmente endogámico, carente del mas mínimo sistema de formación docente. Esos miles de profesores del boom universitario ahora quieren sus plazas de catedráticos, y las quieren ya, minusvalorando la validez y robusted de tan importante figura en la Universidad. Con las competencias autonómicas crecen las Universidades públicas, o los Campus de las mismas. Más crecimiento del “café para todos”. Y así sucesivamente se fueron creando agujeros que hoy son grandes grietas en general, y en la Universidad de Oviedo en particular.

Luego están los agujeros mas recientes, los originados por los recortes generalizados en los presupuestos universitarios y que cada rector gestionó a su manera. En nuestro caso, el Sr. Gotor optó por miles de pequeños tijeratazos a doquier, pero tantos que el traje es imposible de reconocer. Nada se libra, todo esta tocado. Bueno todo no, la infinita burocracia de cargos universitarios, con complementos actuales y consolidables para su futuro, eso no, no se ha tocado. La luz, la calefacción, los horarios de apertura, la limpieza, el papel higiénico, las bibliotecas, los libros, los programas informáticos, los ordenadores, los folios, las fotocopias, el material de escritura, el deterioro de los pupitres, las goteras, los accesos de parkings, el aumento del tamaño de los grupos… ahí si hay miles de agujeros. A los que unir los originados por Zapatero (reducción de sueldos) y por Rajoy (congelación de plazas y sueldos, aumento de horas de clase). ¿Pero que se ha hecho de verdad por adelgazar la Universidad de Oviedo? ¡Pues nada, de nada, de nada! La inminente necesidad de adecuar el tamaño de la Universidad de Oviedo a su tamaño óptimo es incuestionable. Un tamaño óptimo que se determina buscando el equilibrio de capacidad y de calidad. De capacidad presupuestaria y, por tanto, de tamaño. De calidad en términos de alumnos de excelencia. Es, como casi todo, una cuestión de equilibrios, de tal calibre que de los mismos dependerá la función real de la Universidad: formar e investigar. Quien mucho abarca poco aprieta, y si encima no tiene fuerza (presupuestaria) nada consigue.

Esta crisis es una enorme oportunidad, si, de verdad. Una gran oportunidad para cerrar las viejas grietas del pasado y arreglar muchos agujeros del presente. Pero que exige una gran valentía para cerrar edificios, fusionar centros, eliminar y coaligar titulaciones, reducir administración y burocracia, cambiar los modelos de dirección y gestión, y desde luego, maximizar la selección inicial y permanente en la calidad de los estudiantes, y también de los profesores.

400 años de la Universidad de Oviedo exigen soluciones, y las quieren ya.

Compartir esto:

Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


Un Comentario

  • Edusua

    Madre mia que articulo mas llevo de bilis, algunos no se acuerdan de la Universidad de Vazquez, que estaba para los zorros y todo era despilfarro.
    En vez de alegrarnos de un rector que racionaliza el gasto, y consigue acuerdos y dinero nos quejamos. Mucho estomago agradecido hay

    • 15 abril, 2014, 16:10:34

Deja un comentario