28

Abr

2014

De la PAU al GAO-KAO

En pocos días se pondrá en marcha en la Universidad de Oviedo toda la maquinaria de matriculas, tribunales y aulas para las Pruebas de Acceso a la Universidad. Los chicos que finalizan el Bachiller están nerviosos, sus padres también, se movilizarán cientos de estudiantes, coches, autobuses, profesores de colegios e institutos.. Se escaparán algunas lágrimas, se dispararán los nervios…. Sí, todo esto es verdad. Pero nada que ver con la parálisis de un enorme país, de China, con la llegada del GAO-KAO. Es lo mismo, pero es muy diferente. Son dos pruebas de Selectividad Universitaria. Pero una tonta por suave, la otra exagerada por dura. La una es superada por más de un 90%, la otra no pasa del 30%, ¡casi nada! Más aún, tras superar la PAU los estudiantes españoles tienen libre acceso a varios estudios y facultades sin problemas de plazas. En el caso chino, la nota de su GAO-KAO será definitiva a la hora de elegir carrera, facultad e incluso Universidad, pues todas tienen limites de alumnos, así que la selectividad continúa incluso habiendo superado la prueba en cuestión.
Dícese que la Selectividad es “la función de seleccionar o elegir”. Bien sea en cuanto a sus capacidades universitarias, en primer lugar, y en cuanto a sus cualidades profesionales (de titulaciones) en segundo lugar. Es evidente, tiene que ser asumido que la formación universitaria ha de ser selectiva, por calidad universitaria, por eficacia de los recursos públicos, por estructura socioeconómica, entre otros argumentos importantes, cabe entender que ni todos ni cualesquiera deben acceder a la Universidad. Al menos a una Universidad interesada en formar cuadros y profesionales de máximo nivel y cualificación. Los recursos, cuantitativos y cualitativos, son siempre escasos y la multiplicación de su demanda obliga a la asignación eficiente. ¡No hay otra!
¿Acaso podemos calificar de “selectiva” nuestra PAU? Con tasas de aprobados superiores al 90% está claro que no lo es, y que por tanto generaliza el paso del Bachillerato a la Universidad. Un problema que ha sido deformado previamente, con otro paso de multitudes de la ESO al Bachillerato, con otras tasas mínimas para la FP. Es decir, hay una autopista de trafico directo y masivo de toda la enseñanza hacia la Universidad. El proceso selectivo sigue fallando aun a postetiori. Son muy pocas las carreras y centros con plazas de acceso bien delimitadas y que exigen, al menos, calificaciones elevadas de la PAU. Acaso es una casualidad que los centros y carreras mas atractivas, con mejor imagen y reputación profesional, sean justo aquellas que exigen notas de 9, 10 o 12 puntos de la PAU? ¿Acaso es una casualidad que las carreras sin nota de acceso o con nota mínima estén totalmente masificadas, desvirtuadas universitaria y profesionalmente, y con una imagen y reputación peor que lamentable? Así, llegamos a un punto en el que los médicos son doctores y los economistas cajeros de hipermercado, por ejemplo.
Si la Universidad no puede ser elitista, solo por aquello que se confunda con el dinero privado, si tiene que ser selectiva, por aquello de la eficacia del dinero público. La voz popular denomina a la formación universitaria como “carrera”, porque eso justamente es: una sucesión de obstáculos que progresivamente selecciona a quienes la finalizan. No todos la inician, algunos se caen en el primer obstáculo, incluso hay quien se sale en el último. Eso es una carrera de obstáculos, pura y simple selección. ¡Que nuestro sistema de selección no funciona lo sabe hasta el tato! Que el GAO-KAO sea excesivo puede ser entendible: decidir en una única prueba, sin posible corrección, el futuro profesional de un 70% de estudiantes chinos que jamas podrán acceder a la Universidad es realmente duro. Pero, volviendo al refranero popular, adaptado por Bill Gates, entre el blanco y el negro hay 256 tonos de gris. Pues bien, ¿qué tono de gris debemos elegir?

Quizás otros sistemas de seleccion nos puedan ayudar. Por ejemplo, el recurso de las universidades americanas a las pruebas propias (de test psicotécnicos o específicos al tema, que no de pruebas generalistas), el reclutamiento de estudiantes a través de las olimpiadas de bachillerato, la búsqueda activa de estudiantes directamente en los centros en trabajo conjunto con los psicólogos de los mismos, la realización de campus de verano universitarios para estudiantes de bachillerato….

Sin selección no es posible utilizar el término de calidad en la Universidad, y cuando menos hacerlo con el de excelencia es una enorme temeridad.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.