06

Jun

2014

Uniovi 5.0

Una de las escasas realidades de la empresa que se aprende (bueno, ¡creo!) al estudiar ADE es la famosa RELACIÓN 80/20: el 20% de los clientes suponen el 80% de las ventas, el 20% de los productos suponen el 80% de la rotación y de la facturación. Esta maldita relación es un autentico quebradero de cabeza para los gestores empresariales, pero parece no preocupar en absoluto a los gestores universitarios.
Efectivamente, tal maldición se ha instalado con ahínco en ADE, tanto es su actual grado como en la previa licenciatura: el 80% de los estudiantes que ingresan en ADE superan en bien poco la nota media de 5 puntos en la PAU; el 80% de los estudiantes de ADE dedica 5 o mas años a cursar la carrera; el 80% de los graduados o licenciados consigue un expediente que por muy poco supera la media de 5 puntos.
Incluso podría añadir yo, a riesgo estadístico de equivocarme: el 80% de los alumnos tiene como único objetivo conseguir un 5 en cada asignatura, y el 80% de los profesores se conforman con que la nota media de sus asignaturas sea de 5 puntos. Esto es, en términos de producción, los productos (alumnos) entran y salen prácticamente igual, entran con 5 y salen con 5, y en términos comerciales, nuestros clientes (alumnos) cambian un 5 por otro 5. La ineficacia productiva y en costes, y la falta de rentabilidad del producto final llevaría a cargarse a cualquier directivo empresarial, pero apenas les importa, si es que es algo, a los gerentes universitarios. Efectivamente, y sigo hablando en terminología empresarial, hacemos productos muy caros, pues cada año cursado por un estudiante tiene un elevado coste imputable, cubierto con recursos públicos; hacemos un elevado numero de productos que el sistema socioeconómico no puede asumir salvo infravalorándolos (véase un cajero de hipermercado con ADE, lo que de nuevo supone un despilfarro de recursos privados, públicos y humanos), y, aun peor, unos productos de muy baja calidad que carecen de valor competitivo tanto a nivel nacional como internacional, lo que agudiza el problema de la infravaloración de sus titulados.
Justamente estos complejos momentos de crisis económica y empresarial, que augura largas esperas para generar tasas suficientes el empleo de tipo medio, por un lado, y la difícil competencia entre universidades tanto privadas como algunas publicas, que destacan en su apuesta por la calidad, y que supone el monopolio del empleo empresarial de calidad, por otro lado, EXIGEN el rápido, pero inteligente, desarrollo de una nueva versión del ADE en nuestra Universidad.
De muy poco, o nada, sirven las apuestas por la calidad que las Facultades desarrollan buscando acreditaciones y sellos de calidad nacionales o internacionales, tampoco aportan nada al respecto los tristemente famosos ranking universitarios. Se trata de retos que solo implican a los profesores, a su prestigio, sin que nada ni nadie garantice que tales mejoras lleguen a las alumnos, si no todo lo contrario (se produce un bucle de investigación y curriculum que solo produce mas investigación y curriculum, restando en cada vuelta tiempo de dedicación a la docencia). De poco sirve generar nuevas opciones de titilación en ADE, mas especificas o complejas. La creación del Bilingüe origino en su momento un movimiento de los mejores estudiantes hacia esta opción, empobreciendo aun mas la calidad del grado general. Ahora la nueva doble titilación de Derecho y ADE (DADE) absorbe a los estudiantes de mayor nivel y calidad, limitando, de forma directa la excelencia pretentedida en el Bilingüe, y de rebote agudizando aun mas los graves problemas del ADE general. De poco vale que, curso tras curso, echemos la culpa a la promoción de estudiantes que nos ha tocado. Que consiguen el extraño record de ir empeorando año tras año, parece que sin fin. ¡Es mentira y todos los sabemos! La promoción no es mala, en todo caso la hacemos mala!. Reflexionemos al respecto, que siempre ayuda. De nada sirve que nos escudemos en los gustos de los estudiantes.

Plantearnos que no quieren trabajar, que solo desean clases de diapositivas y encerado, que rechazan actividades paralelas y complementarias. ¿Quién ha dicho que la docencia de ADE debe realizarse según los quereres de los estudiantes? O es que quizás, ¿por qué no? ¡Justo eso es lo mas cómodo para los propios profesores! Hagamos también un poco de autocrítica, siempre viene bien.
Debemos, tenemos que cambiar nuestras prioridades y nuestras rutinas. Trabajo, trabajo y mas trabajo en la docencia, de los profesores primero y de los alumnos después, es el camino para gestionar una nueva, competitiva y de calidad, versión de ADE. Objetivo el notable: ADE 7.0

 

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


Un Comentario

  • Pilar Caunedo

    Se puede decir más alto pero no más claro

    • 4 julio, 2014, 21:04:13

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