30

Sep

2014

¡¡Academias las justas!!

Empieza el curso y aparecen unos chicos repartiendo carpetillas de distinta calidad, unas de simple cartón, otras más sofisticadas de plástico. A mi ya no me las dan, ¡deben de verme cara de señor! Son de distintas academias de Oviedo, de Gijón, de Avilés… ¡haberlas haylas! Muchas y por todas partes. Uno camina por los pasillos de su Facultad o Escuela, y sobre todo se acerca a la cafeteria (¡¡¡sagrado lugar¡!!), todo esto lleno de carteles, mitad de fiestas mitad de academias. Será lo que demandan los alumnos, ¿no? Es la Ley de la Oferta y la Demanda. Eso sí, algo mayor la proporción de carteles de academias en las ingenierías y facultades técnicas, algo más los carteles de fiestas en las carreras de humanidades y sociales. ¡Hahahaha! No es que los carteles tengan gran poder, ni esos ni otros. Si algo caracteriza a la Univesidad es el exceso de cosas inútiles, entre ellas de carteles, de todo tipo, nuevos y caducos, en todas partes y paredes. Tanto para las academias como para las fiestas será el boca-oreja lo que funcione, ¡lo demás tonterías!

Pero bueno, ahí están los carteles de las diversas academias. Si uno se fija, aunque sea por aburrimiento, observa que son muy similares, ¡vale! cambia la calidad, el color, el nombre de la academia… pero todos hablan de lo mismo: Algebra, Cálculo, Estadística, Física, Química,  Mecánica, Electromagnetismo, Econometría, Costes… Hay una cierta “especialización” por Grados, más en los nombres que en los contenidos, en unos seraá Cálculo, en otros Matemáticas I, en unos será Electrotecnia en otros Econometría, en unos será Química Orgánica, en otros Costes… Son las asignaturas “hueso” de cada grado, definidas como aquellas que no aprueba ni Dios sin ir a una academia. Advierto de antemano que no tengo nada en contra de ellas, sino que bien al contrario creo en los negocios que encuentran mercado. ¡Es más!, en mis tiempos jóvenes yo mismo me dedicaba a impartir clases particulares para ganarme unas pesetas (moneda de antes, porque ya soy mayor). Pero ya entonces intuía algo que ahora como profesor de Universidad corroboro: puede haber un problema en el estudiante, pero suele haber más problemas en el profesor. Me explico, el “cliente” de una academia/clase particular es un estudiante que carece de base conceptual, de fundamentos en las asignaturas de ciencias, esencialmente de Matemáticas, o de Física o de Química. Se le ha ido dejando pasar por sucesivos cursos a trompicones, perdiendo gasolina, y claro, al final rompe. El segundo caso, mucho más frecuente, obedece a la incapacidad del profesor en ser docente, esto es, en saber enseñar. Se preocupa más del número de suspensos que del de aprobados, de los exámenes que de las clases, de los temas que de los estudiantes.
Ambos casos tienen un fuerte relación: son el fracaso del profesor, el engaño del sistema educativo, un fraude a nuestros impuestos y al dinero de las familias de los estudiantes.

¿Sabéis que es lo que más me molesta? La hipocresía de quienes atacan las tasas universitarias, de quienes defienden la libertad de oportunidades, la democracia universitaria, o los regímenes de permanencia y no dicen ni “mú” del gran fraude de las academias. El delito colectivo que supone pagar profesores que no saben enseñar, pero sí suspender. La agresión al dinero de las familias y la igualdad de oportunidades que supone tener que pagar profesores extras para sus hijos. El engaño permanente del que nadie habla pero que todos pueden ver en los carteles de Uniovi.
¡Tonto de mi!, que busco carteles de academias y centros que impartan clases de idiomas, de ofimática, de web 3.0 y redes sociales, de hardware de bases de datos, de gestión, de imagen, de protocolo empresarial…. ¡hasta de baile para cuando te cases!… y de todas esas cosas importantes que complementarían con éxito las enseñanzas universitarias de grado.

Aunque mejor pensado, ¿por qué Uniovi no se puede dedicar también a esto en sus “famosos” cursos de extensión universitaria? Bueno casi mejor que de esto hablemos otro día, ¿no?.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.