09

Sep

2014

¡¡YA ESTAMOS!!

Ya estamos en un nuevo año en Uniovi. Aquí somos tan raros como los chinos o los de Ikea y tenemos nuestro propio calendario. Un año que va de septiembre a junio. Es de 10 meses, ¡no queremos más!, total, ¿para qué? ¡Si 300 días son mucho más de lo que cualquier humano puede soportar. ¡Y con el nuevo año ya estamos en Unilusión! Con todas las ganas y más de contar toda la verdad, solamente la verdad y nada más que la verdad de la vida en Uniovi. El día a día real y verídico de los alumnos y de los profesores, cuerpo y sangre de la Universidad. Lejos de las imágenes idílicas, académicas, elitistas y perfectistas que los comunes mortales perciben de tan solemne institución. El verano habría dado para mil temas. Aquí nunca faltan. Pero como uno ha querido desconectar o bien se ha olvidado o se ha querido olvidar. Pero tranquilos, en Uniovi siempre es fácil tener algo grande contar. Vamos a lo más actual: ¡YA ESTAMOS con líos!. De repente, uno se despierta para enterarse de la expulsión de cientos se estudiantes de Uniovi. ¡No se sabe de cuantos cientos! Unos dicen que 10 cientos, otros que 5 cientos, otros que apenas 2 cientos, e incluso hay quien habla de 7 casos concretos. Esto es como la historia de las manifestaciones: ¡imposible de contar!… ¿cómo es eso de que no se pueden contar? ¡¡¡Si tenemos las matriculas informatizadas, los expedientes informatizados, las fotos informatizadas y hasta el DUO de las narices informatizado¡¡¡

Pero bueno, sean pocos, regular o muchos vamos al tema que quema. Resulta que quienes elaboran, proponen y acuerdan por unanimidad, en el año 2010, un reglamento sobre las condiciones de permanencia en Uniovi, ahora que deben aplicarlo, dicen que hay que cambiarlo. Ya cambiaron hace pocos meses el número de convocatorias, ahora cambiarán el número de créditos. ¿Hay alguien más inútil que quien hace cosas inútiles? ¡Pues en éstas estamos! El magnífico Rector y su equipo de consejeros remunerados, ahora y para siempre, elaboran normas que solo dan problemas, y cuando llegan los problemas “la culpa es del cha-cha-cha”. Sólo el término inútiles permite describir esta forma de administrar. Y esta inutilidad genera cien mil problemas públicos, políticos, organizativos, económicos… y sobre todo humanos que generan daños a la Universidad “a tutiplen”. No hay forma de centrarse en lo importante, perdemos el tiempo y la reputación en coser los desperfectos de tantas inutilidades.

Que debe existir un sistema de acceso y de permanencia en Uniovi, es más que evidente. Esta Universidad se financia en un 80% con dinero público y no cabe dilapidar ni un céntimo en alumnos flojos o lentos. La igualdad de oportunidades poco tiene que ver con el despilfarro de dinero público, este debe dedicarse, sí y solo sí, a financiar la mejor educación para los mejores estudiantes. Llenar o mantener mediocres en la Universidad es meter células cancerígenas en cuerpos jóvenes y sanos. ¡Y definitivamente matarla!

Concentrando todos sus recursos en los mejores. Ahí está el ranking de calidad y de excelencia. Y no en la mediocridad por sistema que propugna esta gente.Pero, ¡cuidado!, que la mediocridad también se refiere a sus profesores. Una simple regla matemática de proporcionalidad nos diría que por cada cien estudiantes a expulsar le corresponde el despido de cinco profesores. Porque esto de la formación, de la educación, del rendimiento académico es cosa de dos: ¡de alumnos y de profesores! Si sobran alumnos por no aprobar, ¿no sobran profesores por suspender? Porque si una asignatura puede aprobarse con academias claro esta que falla el profesor, ¿o no?. ¿Acaso no es tarea del profesor hacer un seguimiento de sus alumnos, atenderlos en tutorías grupales y personalizadas?. Es más facil, y distinguido, suspender que aprobar. Hay una risa pícara en los profesores que tienen más suspensos en su asignatura. ¡El mundo al revés!. Se vacila de suspender, ¡no de enseñar!

Cuanto más fácil es expulsar alumnos por bajo rendimiento. Pero los profesores intocables. Al menos un alumno expulsado de Uniovi puede optar a cambiar de carrera o de Universidad, porque un profesor despedido, ¿dónde buscará trabajo? Como bien me decía estos días un alumno: ¿qué empresa los iba a contratar? Seamos serios, es nuestra obligación cambiar las normas y administrar Uniovi para expulsar la mediocridad. Pero toda la mediocridad: la de arriba, Sr.Rector, la del medio, Sres. Profesores y la de abajo, Sres. Alumnos.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.