20

Oct

2014

¡Cutrefeterías Universitarias!

¡Me abruman los datos! Bueno, es que me gustan mucho los datos, soy adicto a los datos, soy un “datoyonki” ¡Hahahaha! ¡Deformación profesional seguro! Pues eso, que me superan los datos que voy conociendo sobre las cafeterías en Uniovi. Resulta que son el equipamiento mas valorado por los alumnos de todas las facultades. ¡Tómate esa! Ni las bibliotecas con su colección ingente de libros, ni las aulas, cuna del aprender, ni el salón de grados, donde se libra de ir a clase, ni siquiera los aseos, donde uno por fin descarga y descansa. ¡Pues va a ser que no! ¡son las cafeterías!. Es más, obtiene la mejor puntuación entre los estudiantes de segundo de bachillerato. Eso quiere decir que ya antes de que vengan a estudiar a Uniovi saben donde esta lo más importante. ¡Tela! Por cierto, estos mismos estudiantes dicen que lo peor es el transporte. No sé si porque no quieren llegar a tiempo o sencillamente quieren venir directos a la cafetería. Otro dato alucinante: el número de horas que pasa, de media, un alumno durante su carrera universitaria en la cafetería equivale a las horas de clase de los tres primeros cursos. ¡Imagínate!, casi dos carreras en una tanda, la oficial y la de la cafetería. Esa combinación de cafeteria y transporte debe ser lo que explica la presencia de gente en la cafeteria a las 9 de la mañana, porque yo optaría por quedarme en la cama. Tanto se quiere a las cafeterías universitarias que hasta el denostado Modelo de Bolonia prevé tiempos muertos para recomponer el cuerpo en nuestras apreciadas cafeterias. Hasta dos o tres tiempos de cafetería por tanda, ¡para que nos recompongamos mucho y bien!.Bueno, los datos son datos. Lo que nos llevará a concluir que las cafeterías de Uniovi son increíblemente excelentes: en instalaciones, en servicio, surtido de productos, buenos precios… ¡en todo!, de otra forma no se entendería tanto éxito en imagen y atractivo… ¡Pues va a ser que no!

De excelente poco, poquito o nada. Más que cafeterías tenemos unas cruterías, unas cutrefeterías, en la mayor parte, por no decir todas, las Facultades de Uniovi. La modernizacion hotelera está lejos de llegar a las cafeterías de la Universidad. Miro al pasado, incluso a mi época de estudiante y es todo igual. Seguimos rodeados de los grasientos pinchos de siempre, de la bollería más industrial y calórica del mercado, de los menús recalentados, incomibles y a la vez insanos del país, del ruido insufrible de tazas y platos, de barras y mesas atiborradas de restos sin recoger, de suelo impisable, de un olor mezcla de café, humos y humanos, de tufos y hedores. De barras incómodas para pedir y para usar, de mesas y sillas plasticosas… no apetece nada, pero no hay lugar ni tiempo para optar a otra cosa, o vas o nada, ¡y cada día apetece más el nada!. Las calidades son desastrosas. Seguro que por eso (más la crisis) no es raro ver a profesores y estudiantes con sus tupper de ensaladas y de comida casera usando salas o mesas dispersas y diversas por las facultades, demandando instalaciones y equipamientos alternativos. Cuando hace unos días un estudiante erasmus preguntaba en la cafetería, a mi lado, si tenían fruta, la cara de la camarera era un poema. ¿Y si llega a pedir una ensalada? Quizás sea hora de avanzar hacia unas cafeterías con restauración más sana, porque efectivamente esta nueva sociedad así lo exige. Los precios tampoco son tan ventajosos, ‘ni mucho menos!Cualquier cafetería de los barrios que rodean a las Facultades ofrecen precios iguales para productos y servicios cien mil veces mejores. Seguro que por eso no es raro ver estudiantes desfilar al mediodia a las cafeterias de El Cristo, El Milan y el centro de Oviedo (Gijón y Mieres lo tienen más complicado).

Es hora de meter a las cutrefeterías de la Universidad en el Siglo XXI, en la hostelería limpia, sana, cuidada, ordenada. Con unas mesas mas grandes pensadas para el compartir de la gente joven y de los profesores. Con unas sillas adaptadas y adaptables. Con un formato flexible para poder tomarte un café, un refresco, un pincho, el menú o una comida propia, todo ello en un ambiente limpio, con papeleras, cubos de recogida de basura, con habitáculos para depositar los vasos, tazas, platos usados. Con servilletas, con cuberterias disponibles para los usuarios. Con más autoservicio y más mejor servicio. Quizás sea hora de plantearse adjudicar la explotación de las cafeterías por inversión en unas modernas instalaciones y en el servicio y no por el canon que abonen a la Universidad. La Universidad es cada día más, por sistema, organización y horarios, un lugar de trabajo de largos tiempos, en muchos casos, de mañana y tarde. Ello obliga, precisa, exige de unas instalaciones de servicios adecuadas, funcionales, modernas, equipadas, adaptables, de servicio y calidad tanto para los pequeños momentos de descanso como para las necesarias comidas correctas y sanas.

Compartir esto:

Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


2 Comentarios

  • David Álvarez

    Qué buen vasallo serías (cafetería) si tuvieras buen señor (Universidad)… Sitio para hacer networking… Trabajar en grupo… En los centros de empresas, las cafeterías son los puntos de encuentro de ideas novedosas, de nuevas actividades.
    Y claro, si además se ofrece calidad y no sólo pinchos grasientos, mejor que mejor.

    • 2 noviembre, 2014, 16:17:54
  • Andrea

    ¡Hola! Me parece muy interesante el tema que propones. Soy estudiante en el campus de Viesques y es…¡horrible! Primero te cuento, soy celíaca, vamos a decirlo en cuatro palabras: no puedo comer nada. Si no me llevo dos galletitas para pasar la mañana ya me puedo morir de hambre que ni una manzana puedo comprar y qué narices ¿por qué no tengo yo el mismo derecho que el resto de comerme un pincho sin gluten? Quizás en España es pedir demasiado… Pero bueno, volviendo al tema, aunque no lo fuese me daría asco comer esos pinchos cubiertos de grasa o bollería industrial porque en dos días podría echar a rodar. Qué le vamos a hacer…
    ¡Un saludo y un placer leerte!

    • 22 octubre, 2014, 20:43:24

Deja un comentario