27

Oct

2014

Mediokress

El próximo 25 de noviembre será fiesta en Uniovi, Santa Catalina (¡¡¡qué bien!!!, ¡¡¡no hay clase!!!, ¡¡¡es lunes!!! ¡¡¡puente!!!). Bueno, pues yo creo que tenemos que cambiarla, sólo de nombre, tranquilos, ¡hay que mantener la fiesta! Digo yo que Santa Catalina es como demasiado, que hay que ir a algo más suave, ¿no? (una “catalina” es la denominación común de una mierda de perro en la calle). Ni tanto como Santa Excelencia, ni tan poco como la “catalina”. Por eso vengo yo proponer que nuestra patrona sea Santa Mediocridad. Es la más adecuada, creo….
La mediocridad es la descripción perfecta de esta universidad provinciana; mediocridad de arriba a abajo; de derecha a izquierda. Mediocridad como forma de ser y estar. La mediocridad como característica aceptada y aceptable por todos y para todo (o casi…).
Los estudiantes llegan a Uniovi sin ilusión ni ambición. Para ellos es solo un paso más, común y estándar, en su vida de estudiantes. No la ven como una oportunidad, quizás la única, de desarrollar su futuro personal y profesional.
De hecho ya llegan con un asesoramiento y una selección mediocre, o mala. Desconocen las realidades de cada carrera. Llegan idos, muy perdidos, están ahí por consejo de sus padres, o de sus amigos, o por moda o postureo. No saben, no contestan. Con tal mala entrada… ¡peor será la estancia! Aceptan como normal dejar de ir a la clase de un profesor porque es muy aburrido. Es más, ¡si vas eres un “pringao”!, así que toca dejar de ir. Comienza la fácil carrera de la mediocridad. Entienden como lógico realizar la carrera en cinco o seis años. ¡Faltaría más! Así conseguimos extender la mediocridad en el tiempo. Lo común es suspender dos, tres o cuatro asignaturas por curso. Es más, ya se sabe cuales serán antes de ir, así que para qué ir. Es mas cómodo programar esas asignaturas poco a poco a lo largo de los típicos seis años e ir a prepararlas a las academias. Es lo normal en el mundo de la mediocridad. A las clases se va a tomar apuntes, si son de teoría, ¡o no se va! A las clases prácticas sí que se va, que dan puntos de evaluación continua. Eso es lo que interesa a los mediocres: los puntos, sumar décima a décima en su loca carrera por el 5.0. Lo que importa, solo y exclusivamente, es aprobar cada asignatura. De aprender ni hablamos, ¿¡a quién interesa eso!? Aprobar varias asignaturas es el camino de los mediocres hacia el objetivo: el título de grado. Las notas, ¿¡qué mas darán!? Si es que un 5.0 y un 6.2 es lo mismo, ¡un aprobado! Preocuparse por conseguir buenas notas no es tarea para los mediocres. Total, ¡para qué!, el título es el título.

La estrategia de los mediocres es única: combinar la vida social con el buen dormir y con la universidad en un equilibrio inestable. Y el objetivo final es, también, único: conseguir el titulo de grado. De hecho casi se trata de una peculiar operación de compra-venta: a los alumnos mediocres les interesa conseguir su título con un mínimo esfuerzo económico y personal. Se movilizan por el precio de las matrículas y de las tasas, por las becas, por las tasas de suspensos, o por el régimen de permanencia. Se preocupan solo del principio y del final, de lo que tienen que pagar y de lo que quieren conseguir, al carajo la  cantidad y la calidad del aprendizaje. ¡Viva la Unichollo!, ¡pagar poco y hacer menos para que casi todos consigan su título! Pero no saben, o no quieren saber, que toda esa mediocridad la cargarán en esos “titulinos”. Cientos de grados mediocres que enviarán miles de curriculms mediocres que se van directamente a la papelera (física o informática). Pobres titulados mediocres que no podrán trabajar nunca en aquello que pretendían porque no son profesionales, son mediocres. Que veremos reponiendo o de cajeros en el comercio, sirviendo comida rápida, trabajando en hostelería o, en el mejor de los casos, como puros operarios informáticos. Pobres mediocres que, quizás, pretendan acceder a becas para cursar un máster en España o en el extranjero y que verán como la mediocridad de sus notas, la mediocridad en los años cursados, les tirarán sus peticiones a las papeleras …. que verán, desde tierra, como algunos compañeros “brillantes” vuelan para seguir estudiando en una universidad holandesa, británica, alemana o danesa, y que ya no volverán, o si lo hacen no serán como ellos, simples mediocres. Por eso, algunos de esos mediocres acabaran asistiendo a cursos y másters mediocres. Lo único que conseguirán será retrasar su entrada en el gran mercado laboral de los mediocres. Bueno, pero, “que les quiten lo bailao”, ¿no?

Pobre Uniovi, viendo avanzar día a día la marea de la mediocridad. Los estudiantes no quieren ni exigen pararla. Y nadie se apunta a ponerse delante a detenerla. ¡Así nos va y peor que nos irá!

Compartir esto:

Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


7 Comentarios

  • Francisco Javier de la Ballina Ballina

    Gracias por tus comentarios en general, y a mi hacia en particular. Tomo personalmente de tus sugerencia de incorporar cierto debate de temas de actualidad en las clases¡¡¡

    • 3 noviembre, 2014, 09:16:21
  • Carlos

    Es cierto que muchos estudiantes de UniOvi entran en la universidad por que es “lo que toca”, de hecho es lo que a mí me ocurrió. Acabas el bachiller y dices, ¿Qué hago ahora?, pues, toca ir la universidad, porque me la puedo permitir económicamente al estar al alcance de la mayor parte de la población (aunque ahora, quizá esto ya no sea así).

    Lo primero que debemos identificar es si queremos que la mayor parte de la sociedad tenga acceso a ella en término económicos, yo considero que si, que todos deben de tener acceso a la universidad. En el caso de que estemos de acuerdo, debemos aceptar que va a existir un porcentaje de gente que va a ir a la universidad, no motivado por “lo que quiere ser de mayor” sino, simplemente porque toca, igual que tocaba hacer el bachiller, la ESO o la educación primaria.

    Una vez tenemos en cuenta esto, una vez que estos alumnos están recibiendo clase, ¿No es deber del profesor motivar a sus alumnos de la misma manera que un jefe de equipo motiva a sus empleados?. ¿No hay que cambiar el sistema educativo?. Nadie dice que sea fácil, eso es evidente, pero quién es el responsable de que haya alumnos que digan: “¡Qué bien! mañana no hay clase”. ¿Son los alumnos que son mediocres o son los profesores que no saben motivar a sus alumnos?.

    Personalmente, yo he tenido la suerte de poder recibir clase de Francisco, probablemente es uno de los profesores que más admiro y principalmente lo hago, por lo que ha hecho fuera de la universidad. Y lamentablemente, en la facultad de economía no tenemos mucha gente que haya hecho cosas destacables fuera de la universidad, que sirvan a los alumnos para decir “este tío es el puto amo en lo suyo”, porque eso también es un elemento motivador. Ahora bien, igual que digo que probablemente el mejor profesor de temática relacionada con el Marketing de UniOvi puede ser Francisco, también tengo que decir que echaba de menos en sus clases (igual que en todas las demás) que creara un debate en el seno de la clase, las clases “magistrales” y si te las da un profesional de su nivel, están muy bien, pero también está muy bien motivar a generar debates o generar la creación de proyectos que realmente supongan un esfuerzo autodidacta por parte del estudiante.

    Por poner un ejemplo, un amiga que estuvo de Erasmus en Maastrictht tenía unas clases de Macroeconomía que consistían en lo siguiente:
    – La persona se prepara el temario en su casa.
    – La clase, se dedicaba a que los alumnos debatieran sobre la actualidad económica y las políticas macroeconómicas.

    El fallo que no se puede cometer por parte del sistema es decir: “es que los alumnos en España son mediocres y eso funcionará en Holanda, pero no en España.” Y eso, muchas veces se utiliza como excusa. Es cierto que habrá gente que no se preparará el temario, incluso mucha gente, pero también es probable que creando un entorno educativo que beneficie a aquellos alumnos que si tienen interés y les gusta estar en clase, puede repercutir en la generación de interés por una parte de esos que “no se lo preparan”.

    • 2 noviembre, 2014, 23:15:06
  • Señor X

    Otros profesores directamente admiten delante de sus alumnos que enseñan para aprobar un examen. Y no hablo de oídas; me ha pasado precisamente el miércoles.

    • 2 noviembre, 2014, 18:31:19
  • Sharon

    No estoy en total desacuerdo con lo que dices… pero, ¿nadie habla de la universidad que tenemos? De esa universidad que, sea cuál sea el plan de estudios, se basa en clases aburridas y tediosas de las cuales no sacas ningún beneficio. ¿realmente, los mediocres somo los estudiantes? No puede ser que los estudiantes nos hemos hecho mediocres porque ni tan siquiera los profesores quieren dar clases. En muchas ocasiones me pregunto por qué nadie se ha esforzado por aprovechar el grado e implantar un grado realmente útil… o por qué después de tanto tiempo siguen dando clases profesores cuyo modus operandi sigue el patrón de: entrar en clase, tirarme en la silla y dar clase poniendo cara de sufrimiento. En realidad estos profes estarían mucho mejor haciendo cualquier otra cosa… pero claro, la uni remunera tu tiempo lo emplees bien o estes allí como una lechuga. Eso ya da igual.

    Saliendo del ámbito universitario. ¿Cómo es posible que unas personas que entran en magisterio con un 5 y, en la gran parte de los casos sin vocación alguna por enseñar transmitan la motivación suficiente por aprender? Porque si esto pasa desde la educación primaria luego no nos asustemos si al llegar a la uni lo único que se hace es lo justo y nada más.

    Me parece que tu post se queda un poco corto de miras…

    • 30 octubre, 2014, 18:00:51
  • Francisco Javier de la Ballina Ballina

    A la mediocridad de los profesores dedicaremos un post¡, tranquilo

    • 29 octubre, 2014, 09:51:44
  • José Luis

    En algunos casos la culpa de esa mediocridad la tiene el profesor.

    A lo largo de mi carrera me he encontrado con profesores que en vez de inspirarte para sacar tu mejor yo, te invitan a “abandonar” la asignatura porque simplemente no saben explicar bien.

    En esta situación las dudas no se arreglan ni acudiendo a una tutoría individual.

    • 28 octubre, 2014, 15:43:10
  • Eduardo

    Se puede decir más alto, pero no más claro. Brillante descripción de lo que acontece día a día en la Universidad.

    Un saludo.

    • 27 octubre, 2014, 23:22:47

Deja un comentario