10

Nov

2014

¡Menuda papeleta!

Poquito a poco llega, como lo hace el domingo en una semana o el verano en un año, la temporada de elecciones a la Universidad. Y, como un domingo o como un verano, pasarán sin más pena que gloria. Y todo seguirá igualmente parecido, punto arriba punto abajo.

La cosa siempre empieza por la parte más débil por transitoria, que son los alumnos. Poco a poco, más poquito que nada, se ven algunos carteles por las Facultades de las elecciones de los estudiantes al Claustro universitario, quizás algo más en las redes sociales, tampoco mucho, ¡eh!. No son datos, solo suposiciones, pero el 80% de los estudiantes no tienen ni idea de que haya elecciones hoy lunes 11 de noviembre, y el 80% de los restantes no tienen un mínimo interés en ellas. El resultado, adivino, que será el de siempre: votará un mínimo porcentaje de alumnos, quizás un 8%, quizás un 12%. Votarán los candidatos, los amigos de los candidatos, algunos perdidos que los candidatos pillarán por los pasillos y las cafeterías ¡y poco más!. Resultado: unos representantes minimamente representativos. Toda una lección de democracia participativa. Nos hemos cargado aquel sistema de los delegados de curso, que tan buenos resultados daba, que facilitaba resolver desde los problemas sencillos con un profesor hasta los más complejos con el decano, que permitía delegados conocidos y muy votados, por este sistema de democracia a lo grande, a lo serio, y seamos realistas, ¡la estamos cagando! Así, cuando dos o tres alumnos, o una clase entera tienen algún problema  o dificultad no saben a quien dirigirse, porque sus “representantes” no son conocidos, o no se sabe donde están, o sencillamente como no son del curso en cuestión cuesta más explicarles el problema que resolverlo. Claro que son “representantes” de alto nivel, ¡de la alta política universitaria!, pertenecen al Claustro, que se reúne una vez al año, a los Consejos de Departamento o de Facultad, que se reúnen una vez al trimestre, más o menos, ¡casi nada! Intervienen en los temas de alto nivel (eso sí, siendo una descarada minoría con derecho a protestar y poco más), pero no existen en el día a día de los estudiantes, sus clases, sus asignaturas y sus profesores. Ya se sabe, modelo español: la casa por el tejado y sin paredes que nos protejan del frío. Añoro aquel modelo en el que los alumnos de cada curso elegían a sus delegados, y estos elegían a sus “superdelegados”, y así sucesivamente, y la casa se hacia desde abajo y entera, sin dejar nada descubierto. Qué fácil era aquello para los alumnos, que tenían día a día, a su representante en su clase, y para el profesor, que se reunía cada poco con el delegado para resolver y no tenia una cola de alumnos en el despacho para lo mismo, o de emails en su correo sobre lo mismo. ¡Qué tiempos aquellos!

El sistema de representantes de hoy es mas moderno y mas demócrata, ¡faltaría más! Hay urnas, hay papeletas, hay censo, hay candidaturas cerradas, hay programas, hay carteles… no hay mítines (quizás porque no iría casi nadie) ¡pero hay Facebook y Twitter!. Vamos, nivel, nivelazo democrático… aunque no haya participación, ¡una pena! Uno se ocupa (que no preocupa) de observar los carteles y las redes sociales y se encuentra con candidaturas distintas en cada centro: unas para la EPI, otras para Magisterio, otras para Economia, distintas para Derecho… Vale, hay algunas más “politizadas” a nivel general. ¡Pero no se que es peor!, que cada representante vaya con la “guerra” de su centro y le importe un comino el resto, o que se elijan representantes politizados cuyo interés por la Universidad es mas como instrumento de huelga y presión social que como institución educativa. Claro, asi en sus programas (sic) unos hablan de los baches en el parking, otros del transporte público, de mejorar la WI-FI, del funcionamiento de los ascensores, o del bilingüismo. ¡Cada loco con su tema!. Pero desde arriba, ¡faltaría más!, son cosas a resolver desde el Claustro, no desde abajo, desde cada Facultad. Es verdad que también tienen argumentos comunes, no decirlo sería faltar a la verdad. Por ejemplo sus eslogans. Todos llevan la palabra “CALIDAD”, universidad de calidad, enseñanza de calidad… y lo acompañan de distintas propuestas, también bastante coincidentes: modificar el régimen de permanencia, el sistema de convocatorias, de la compensación y convalidación de asignaturas, de los horarios y de los calendarios de exámenes, de las tasas universitarias… no se dice, en los carteles y folletos, claramente el sentido que se pretende, pero dado que hablan de “calidad” debo deducir que endureciendo el régimen de permanencia para que sigan solo los mejores estudiantes, reduciendo o limitando el número de convocatorias para exigir un nivel adecuado de rendimiento, pues con ello bajaría la ratio de profesores y el tamaño de los grupos (como también casi todos piden). También llevan en su eslogan lo de una universidad “PÚBLICA”, ¡muy bien!, en la que se aumenten las becas, tanto la concesión como la renovación, supongo que a los estudiantes de calidad, así que una medida más en la buena dirección para evitar despilfarrar recursos de todos en miles de alumnos sin rendimiento. Lo que no entiendo muy bien es eso de congelar las tasas y aumentar los plazos de pagos. Total si es una universidad pública, que financia a cada alumno en un 80% con el dinero de todos, y el 20% restante con las becas, que también es dinero de todos, ¿para qué quieren congelar los precios? Esto apenas afectará a los estudiantes de calidad de la universidad de pública y de calidad, ¿o no?

Bueno, no sé muy bien si todo esto servirá de algo, y si después del 11 de noviembre seguiremos en este loco camino de una universidad provinciana, cada día menos pública y cada día más masificada. Si no es así, al menos habrá más papeletas, porque luego tocará elegir decanos, luego directores de departamento y hasta un nuevo rector.

¡Por papeletas que no quede!

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


5 Comentarios

  • Francisco Javier de la Ballina Ballina

    asi fue, me toco en suerte en la últimas elecciones a Rector…. pues vale, hablaremos de ello¡¡¡ gracias por leerme

    • 19 noviembre, 2014, 19:40:43
  • Señor X

    Se que usted ha sido presidente de mesa, en al menos una ocasión. Me gustaria una entrada con anecdotas de aquella experiencia, y de porque no, todo tipo de votos nulos que se recibieron. Para que veamos lo serio que nos tomamos los estudiantes las elecciones

    • 19 noviembre, 2014, 13:27:06
  • Francisco Javier de la Ballina Ballina

    pues muchas gracias Eduardo¡¡¡¡

    • 11 noviembre, 2014, 09:13:56
  • Eduardo

    Es que ya no sé como decírtelo. Te quiero!

    • 10 noviembre, 2014, 23:21:19
  • Alejandro

    Un nuevo episodio mas en el camino a la mediocridad !
    Gran articulo de opinion!

    • 10 noviembre, 2014, 18:06:03

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