05

Ene

2015

Exameneros

Dícese de quienes se examinan en enero. Se trata de una especie humana de reciente aparición y desarrollo en el espacio geográfico europeo. Su primer origen se data en Bolonia, aunque ha tenido una rápida expansión por todos los países de la Europa Occidental. Tienen edades relativamente jóvenes, entre los 18 y los 23 años, aunque también abundan algunos individuos más ancianos, aunque reciclados. Su principal fuente de alimentación son los créditos, sin los cuales no pueden sobrevivir largo tiempo. Su dieta ideal es de 60 créditos al año, aunque sus capacidades de caza a veces son limitadas y difícilmente alcanzan su peso ideal. Durante la mayor parte del año viven con muy pocos recursos, algunas decimillas o poco más, incluso hay individuos que con nada, y buscan la mayor parte de los créditos en las temporadas de enero y de mayo (de hecho, algunos biólogos los denominan igualmente examayos). Muchos de ellos intentan, asimismo, cazar también en el mes de junio algunos créditos que abundan tras la escasa caza realizada en enero y/o en mayo.

Vamos a repasar concretamente su modus operandi en el mes de enero, paso a paso:

1- Acuden al entrenamiento con el pleno y total conocimiento de sus notas de Evaluación Continua, que sus profesores han colgado en la página web y que han podido revisar en los despachos de forma individual.

2- Dichas notas de Evaluación Continua han sido calculadas por cada profesor de manera distinta, sin mucha explicación, sin haber corregido los trabajos entregados, en muchos casos, con diferentes notas para el mismo trabajo en grupo. Pero no se quejan, lo asumen como uno de los misterios universitarios.

3- Tienen que entrenar y prepararse en las fiestas navideñas, lo que supone una dificultad añadida para la caza de créditos. Es habitual, por ello, oirles decir que empezaran otro día de las navidades (mañana me pongo en serio, es una de frases preferidas) alargando el comienzo de su entrenamiento hasta la extenaución (después de Reyes, en el 90% de los casos).

4- Frecuentan sus llamadas a los colegas de clase para pedirles sus apuntes, con lo que resulta habitual verles en las fotocopiadoras los días previos y posteriores a la Navidad (nunca durante). ¡Es el nuevo agosto de las copisterías!

5- Sus mesas se atiborran de papeles, que se colocan de forma anárquica, unos con gráficos, otros con esquemas, algunos con texto. Tambien abundan sus principales herramientas: los rotuladores fluorescentes, en alto número y variedad de colores. Es una costumbre frecuente ver fotos de ello en sus Twitters.

6- Estudian lo que los profesores han explicado en las clases, a algunas de las cuales ni siquiera han acudido, aún sabiendo que las preguntas del examen poco tendrán que ver con los que se les ha explicado, de ahí su extraña cualidad de conseguir aprobar algún examen.

7- Una de sus principales habilidades es la realización de tests, en los que deben aprender a adivinar que significa cada palabra de cada apartado cuando todos ellos son extraordinariamente iguales. Aunque después miren sus apuntes, seguirán sin conocer la respuesta correcta.

8- Son fanáticos del número 5, con el que sueñan, por el que saltan de alegría…. para ellos todo es un 5, el gordo, el cuponazo, el iOS 5.0, el Android 5.0, las pandillas son de 5, los grupos de trabajos son 5, acuden a bares con copas a 5€…y así, sucesivamente.

9- No suelen ser religiosos, salvo justo el momento antes de entrar al examen de enero, cuando tiran de cuantos rezos y oraciones saben de cualquier tipo religión o creencia. A ello debe sumarse el uso extendido de amuletos varios, sobre todo originario de sus abuelas.

10- Desarrollan una capacidad analítica especial para poder enfrentarse a otro de los retos que les trae enero: las ampliaciones de matrícula. Unos cálculos y estimaciones harto difíciles en los que son auténticamente expertos, aún a pesar de ser de Derecho o de Letras.

11- Rondarán día y noche los despachos de los profesores tras los exámenes, y harán colas interminables en los duros momentos de la revisión, donde tienen especial habilidad para confrontar sus escritos incomprensibles con las impredecibles peticiones de sus profesores. Solo les faltará entrar a pedir décimas de punto con la mano extendida.

12- Finalmente, debe destacarse su enorme paciencia con el sistema de evaluación, tanto continua como final, pues aún no se conoce ningún caso de homicidio de un profesor universitario en el mes de enero. Lo que denota su carácter sumiso y dócil.

Existen otras variadas características de esta especie, aunque son más similares a las de los estudiantes de toda la vida.

Suma 1 punto si contestarías SI en cada uno de los casos, y un 0 si contestarías NO (salvo el caso 1 y 2, que son inversos: “No” es 1 y “Si” es 0, ¡recuérdalo!). Ya sabes, si tienes un 10 o más eres todo un examenero. ¡Felicidades y suerte en enero¡

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


4 Comentarios

  • Francisco Javier de la Ballina Ballina

    hahahaha, mi blog y todos los post van cargados de autocritica… la critica constructiva empieza por uno mismo… pues es la base de la reflexión y la mejora¡

    • 7 enero, 2015, 11:37:31
  • Rodrigo Hernandez

    Qué mejor que despertar el día de Reyes con la sutileza de las criticas al actual sistema universitario, tanto alumnos como profesores deseamos que algún año sus majestades de oriente nos sorprendan con una revisión de este “sistema”.

    • 6 enero, 2015, 11:26:07
  • Juan

    Buenas noches Javier tras leer su entrada de hoy en el blog veo muchas verdades, exámenes que no tienen nada que ver con el contenido estudiado y que gracias al encabezado y leer el nombre de la asignatura se que estoy en el aula correcta. Trabajos en grupo de los cuales sólo se sabe la nota nunca los fallos. Por último puntos de evaluación continúa de participación en clase que jamás sigue un criterio establecido por nadie (lo más parecido que hay en la facultad a una lotería). Yo le propongo un reto porque no intenta cambiar el método en su asignatura y luego lo extendemos por el resto. Un saludo
    Pd. tiene todo mi apoyó.

    • 5 enero, 2015, 21:54:22
  • Clío

    Añadiría un paso más. Aquel que habla de los innumerables correos que envía el alumnado a los profesores con los que en enero tienen el correspondiente examen. A horas intempestivas. Hayan venido a clase o no. Uno, dos, … 150.

    • 5 enero, 2015, 21:45:29

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