23

Feb

2015

Con dos…

…¡Narices! Así deben enfrentarse los alumnos a esta Universidad en permanente degradación. La Universidad Pública no es de los Rectores, ni mucho menos de los Profesores, ¡es de ellos!, de los estudiantes, y eso hay demasiada gente aquí dentro que no quiere darse por enterado. Es la Universidad una entidad formativa, y ellos, los estudiantes, son nuestros “clientes” para formar, ¡y punto! Son los impuestos (directos e indirectos) de sus familias (directas e indirectas) los que pagan nuestras nóminas. Son sus matrículas las que pagan nuestros despachos, ordenadores, fotocopias…

…¡Con dos narices!, deben poner las cartas boca arriba y denunciar los notorios desastres e incumplimientos de sus profesores y de la administración universitaria para con ellos. Deben superar ese inconformismo galopante, que con la excusa de ser jóvenes y divertirse, les están intentando inculcar, desde hace demasiados años, para adormilarlos. Deben perder el miedo a las represalias que un profesor, por el articulo 33 de la Ley del Mando Yo, puede creer que puede tomar. Deben cargarse una sarta de delegados, que por hijos o aprendices de la política, se creen representantes sólo para practicar el “postureo”.

…¡Con dos narices!, deben dar a conocer el nombre de esos profesores que llegan a clase media hora tarde y/o se van quince minutos antes porque son muy largas y cansan. Deben denunciar el uso de la Tutorías Grupales para marearles, con profesores que no van o que no hacen nada ni útil ni provechoso. Deben plantear quienes son esos profesores que abusan de los suspensos, y que, sin embargo no enseñan nada en sus clases. Deben decir el nombre de esos profesores que van a las clases a leer transparencias, o que no cuelgan los materiales en la web. Deben acusar a los profesores que no publican sus notas de evaluación continua, que se eternizan en corregir los exámenes y publicar sus notas. Deben publicar los nombres de los profesores que alteran permanentemente las guías docentes,  los criterios de evaluación continua, que no conocen sus criterios de corrección, que abusan de poder en sus revisiones de exámenes. Deben sacar los colores a la administración universitaria que les exige hacer prácticas en empresas y luego no hay vacantes. Deben exigir la devolución del dinero de su matrícula cuando se ven obligados a buscarse prácticas en empresas por su cuenta. Deben requerir soluciones a los grupos de prácticas desequilibrados, a la coincidencia de horarios, a las averías de los PC’s en las aulas de informática…Deben apremiar arreglos de aulas con equipos que no funcionan, con goteras, con pupitres rotos, sin calefacción. Deben presionar para no tener que recibir clases de una misma asignatura de mil profesores distintos, sin orden ni control alguno entre teoría y prácticas. Deben reclamar la existencia de tutores para los TFG que les permitan un abanico de opciones adecuadas, y no tener que llorar de despacho en despacho la ayuda de un profesor para hacer algo que el sistema les obliga. Deben pedir la existencia de un sistema de evaluación continua igual y programado para sus asignaturas, y de un modelo de exámenes tipos test de igual funcionamiento.

…Con dos dedos de frente, tienen que aceptar la validez y reputación de una institución histórica como es la Universidad, que durante siglos ha sido un instrumento útil para el desarrollo social y económico de este país y de esta región, y no pretender inventar lo que lleva años descubierto. Tienen que apartarse de populismos del café para todos, que solo conducen a agua negra o, en el mejor de los casos, a pura achicoria que no sirve para nada, con grupos de clase inmensos donde no hay la mínima calidad. Tienen que aceptar para ellos la misma competencia que es exigible a los profesores y universidades, y aceptar la selección para entrar y para estar en la Universidad. Tienen que entender que los dineros públicos no son un pozo sin fondo, por lo que se deben exigirse así mismos la máxima ética y responsabilidad a la hora de aprovechar su estancia en la Universidad, y no eternizarse y entretenerse por las aulas y pasillos universitarios. Tienen que asumir su rol de personas en formación, y dedicar a la Universidad el tiempo y recursos que son exigibles para su correcta formación, ¡y no un voy y marcho! Tienen que organizar sus propios clubs, organizaciones, asociaciones o lo que sea para desarrollar sus tareas de participación, de organización de actividades universitarias complementarias y participativas, y no dejarlo en manos de unos representantes politizados. Tienen, en definitiva, que asumir la verdad de lo que debe ser una Universidad y la libertad de lo que es ser un ciudadano. Y esto, o lo hacen ellos, y ahora, o poco pueden esperar de lo que hagan los de siempre.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


4 Comentarios

  • Marcos

    Está muy bien eso que comenta, pero desgraciadamente, y viendo la situación, es una utopía.

    Es triste tener que admitir esto, pero la universidad se ha convertido en un triunvirato en el que cada uno va por su lado.

    En primer lugar, tenemos a una rectoría que se aprovecha del presupuesto, el cual maneja a sh antojo (por ejemplo, esos escandalosos miles de euros gastados en muebles de dudosa utilidad) cuando no se estan pagando los suministros más básicos (Y tienen la vergüenza de colgar esos carteles en los que instan a los propios alumnos a que “ayuden” a ahorrar)

    En segundo lugar, (y me veo en la obligación de generalizar, aunque sé que hay excepciones) tenemos a profesores, los cuales tienen su plaza fija, y hace mucho tiempo que perdieron las ganas de enseñar, por lo que mantienen una rutina que se basa en limitarse a pasar diapositivas y de vez en cuando corregir algun que otro examen.

    Y por último, los llamados “delegados”, los cuales elegidos en proceso aparentemente democratico, no se sabe muy bien cual es su funcion, si es que de verdad la tienen y la desempeñan.

    Hace mucho tiempo que en la universidad sobra gente, incluso en algun caso deberían examinarlos porque no están en plenas facultades mentales. Es una acusación grave, pero muchas veces se produce esa sensacion.

    En fin, esta es mi opinión, y nada más. Pero en mi caso las experiencias negativas superan con creces a las positivas.

    • 23 febrero, 2015, 23:30:11
  • Clara

    Genial. Al igual que yo ha decidido hablar de esos “profesores” que poblan la Universidad pública.

    La señora Gomendio hablaba hoy de la insostenibilidad económica de la Universidad española. En mi blog y en el suyo le hablamos de la insostinibilidad educacional que está sufriendo la Universidad española

    • 23 febrero, 2015, 22:22:06
  • David

    Yo haría también una profunda renovación en los decanatos. Especialmente aquellos que están anclados en el pasado y se creen que son otros tiempos.

    • 23 febrero, 2015, 22:03:42
  • Miguel

    Buen artículo. Llevas mucha razón.

    • 23 febrero, 2015, 18:24:01

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