02

Feb

2015

“Prufisionales”

No es una errata, no. Es un juego de palabras. Un palabro intencionado que une tres conceptos fundamentales: profesores, Universidad y profesionales. Los tres en uno. ¡Casi nada! Profesores hay muchos. Profesores universitarios también bastantes. Pero profesores universitarios profesionales más bien pocos, aunque como las meigas, haberlas hailas. Y lo digo, y afirmo, se mire como se mire. Porque profesores en la Universidad que realmente asuman su trabajo como profesión hay bien pocos. La gran mayoria han llegado a la enseñanza de forma directa desde los pupitres, de alumnos a profesores, sin tiempo a pensar ni a decidir si esto era lo suyo. Casi todos se han puesto delante de una clase sin formación pedagógica, a pelo, y así nos lucen las clases, PowerPoint y poco más. Es más, el sistema les ha enseñado y motivado a convertirse en investigadores, ya se sabe, tesis, artículos y libros para obtener la plaza de funcionario, ¡y ya está!. Ni se les ha preguntado, enseñado o motivado a ser docentes, a ser profesionales en el noble arte de la enseñanza, a querer y saber enseñar. El resultado es obvio: pasan por las clase,s pero las clases no pasan por ellos, pasan los cursos pero sus alumnos no recuerdan nada de ellos. Ni motivan, ni alientan, ni comunican, ni incentivan, ni mucho menos enseñan algo que merezca la pena. Aprobar y no aprender.

Si le damos la vuelta al concepto vamos aún a peor. Profesionales que sean profesores universitarios apenas encontramos. El sistema, la propia endogamia universitaria, se ha cargado la figura de los profesores asociados. Personas que combinarían su trabajo profesional con la colaboración en la docencia. Un interesante concepto incompatible con el caos de la contratación en la Universidad, con remuneraciones ínfimas y horarios impuestos. Apenas quedan unos pocos, y la gran mayoria son de mentirijilla. No son profesionales reales sino simples profesores a tiempo parcial que esperan, y esperan, y desesperan por convertirse en funcionarios universitarios. No avanzamos, sino todo lo contrario. Cada día nos alejamos más y más de la realidad social y económica. Cada día los muros que separan universidad y empresa (en el sentido amplio del término) son más y más altos. Ya no es que no sabemos enseñar, sino que nos empeñamos en enseñar lo que es inútil y no interesa. Y nuestros alumnos lo saben, y se enfadan con algo más que razón. Es nuestra obligación interesar a los alumnos por los temas que ocupan a la sociedad, sean empresas o administración, sean del primer, segundo, tercer o cuarto sector. Da igual. La Universidad debe funcionar como una marea que entra y sale de forma continua de la sociedad en la que existe. Debe dar soluciones y debe recoger preocupaciones. Sea con la docencia, sea con la investigación. Hay soluciones, pero no en esta Universidad funcionarial y endogámica. Pero hay otras universidades, y solo tendríamos que mirar a ellas. Por ejemplo, a las universidades sajonas, donde con la figura de las Cátedras de Empresa que facilitan la financiación (€) y, sobre todo, la participación de los altos directivos de la empresa en actividades de docencia en la Universidad: clases, prácticas, conferencias, jornadas técnicas, tutorización… Es más, la Universidad británica cuenta con un protocolo nacional de participación de los profesores universitarios en las empresas y administraciones. Con este sistema, los profesores pueden trabajar directa y exclusivamente en las empresas, con una financiación mixta, una parte de la universidad y otra de la empresa. El sistema USA es el más flexible para la incorporación de profesionales a las universidades. Pues estas contratan, pagan y cambian de profesores al más puro estilo futbolístico, por simple contrato laboral. Ello les permite incorporar profesionales del mundo de la empresa sin ninguna restricción funcionarial o pública.
Pero de todos los casos destaca el modelo alemán. En este país, obsesionado con la I+D+i para sus empresas, existe lo que podríamos denominar el sexenio profesional, según el cual, para llegar a ser catedrático de universidad, es obligatorio haber trabajado seis años (seguidos o no) en el ámbito empresarial. ¡Casi nada!

Nada de esto vemos aquí, sino todo lo contrario: persecución en toda regla de los médicos, abogados, economistas, ingenieros que trabajan en los hospitales, buffetes profesionales y empresas. Complementos salariales para quienes hayan ocupado cargos en la Universidad, pero nada para quienes hayan trabajado de directivos en las empresas. Todo por el funcionario. Todo por la endogamia. Todo por el corporativismo. Nada por la Profesionalidad. ¡Pobres!

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


Un Comentario

  • Ramón Rubio

    Francisco, estoy de acuerdo en muchos puntos de vista. Aunque mi experiencia me dice que metiendo profesionales en la Universidad no siempre se mejora la docencia ni la investigación básica de la Universidad.
    Creo que nuestro sistema no es tan malo y sí muy mejorable.
    Otros sistemas tienen otras circunstancias, con sus cosas buenas y malas, ligadas a tradiciones que no son fáciles de implantar en poco tiempo en el caso asturiano.
    ¿Qué pensaría la sociedad asturiana si me viera llegar con un coche de lujo a la Universidad?
    En Estados Unidos pensarían que soy un buen profesor.
    Aunque es cierto que deberíamos inspirarnos en actitudes de universidades más dinámicas, cada sociedad es diferente.
    Pienso, y soy un gran ignorante en temas de planificación, que quizá se podría mejorar ligeramente nuestro sistema con un primer paso sencillo, la transparencia: informar a la sociedad cuál es el papel de la Universidad y mostrar públicamente qué hace cada miembro de la comunidad en materia de investigación y educación.
    Otra de las pequeñas actuaciones que quizá facilitasen el trabajo universitario es la reducción de trámites administrativos en investigación…pero esto daría para otro post.
    felicidades por el blog y ánimo para seguir publicando.

    Ramón

    • 8 febrero, 2015, 20:42:54

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