09

Mar

2015

“Errasmus” y otras…

… multiculturalidades en la Universidad. ¡That’s the question! A nadie se le oculta la gran importancia que tiene, de siempre, la internacionalización de las universidades. El conocimiento debe, continuamente, intercambiarse entre profesores y estudiantes de distintos países. Eso esta claro, ¡desde siempre! Erasmus es ya un programa antiguo. Tanto, tanto, que hasta yo mismo lo disfruté en UK. Pero, por aquel entonces, el número de usuarios era bastante limitado. Apenas llegaba a los dedos de las manos para la Facultad de Economía porque el nivel de exigencia era importante. Los destinos eran lógicos a los idiomas trabajados:  UK e Irlanda, más alguna universidad danesa o alemana para los estudiantes de Economía, Francia para los alumnos de Empresariales (que en su especialidad internacional tenían francés), Alemania para los Ingenieros, y poco más. Incluso hasta estaba bien financiado, y no se precisaba mucho dinero familiar añadido. Pero llegó el “café para todos”. Se viaja por Erasmus a cientos. Los destinos son de todo tipo: de Lisboa a Polonia, de Italia a Suecia… La variedad de los idiomas es de tal calibre que con un mes de academia de portugués o de polaco ya te puedes ir de Erasmus. Es el concepto de “Living la vida Erasmus”, como los alumnos denominan coloquialmente a esta experiencia. A nadie se le escapará que esa frase tiene de todo menos elementos negativos. Vivir fuera de casa, en un piso de estudiantes, con cierta autonomía general y económica, eligiendo las asignaturas de que te matriculas y a las que vas, las fiestas en el piso, las otras fiestas, los viajes para conocer nuevos lugares…. ¡Living la vida Erasmus!

No seré yo quien discuta la utilidad personal y social de ello. Conseguir una mentalidad abierta y cosmopolita es fundamental. Hay muchos pueblos, culturas y personas de quien aprender. El mundo es demasiado redondo para nuestras ideas cuadradas. Ahora bien, sí que quiero discutir sobre el enfoque académico de nuestros estudiantes Erasmus y similares. Y digo similares porque hay más, sobre todo asiáticos, pero también de otras culturas y nacionalidades que nuestras universidades se fueron a buscar por este mundo de Dios para traer a nuestras aulas y clases. ¿Qué Universidad no tiene un Director de Internacionalización? Vamos a lo que vamos, ya tenemos estudiantes extranjeros en el aula. Bien. Se sientan siempre atrás del todo, cuanto más atrás más extranjero. Te das cuenta de que son extranjeros porque llegan a las dos semanas de empezar las clases y lo primero que hacen es “intentar” decirte que no han podido hacer el primer trabajo exigido para la evaluación continua porque no estaban. Léase “intentar” por cómo con un español de aproximadamente 100 palabras se ponen a construir frases inteligibles. Sin duda, con un poco de inglés nos arreglamos mejor los dos, ¡qué narices! Se sientan solos, normalmente dos, máximo tres. Juntos por nacionalidades. Comienza la clase, el profesor empieza a hablar y el extranjero está más perdido que “un pedo en un jacuzzi”. No tiene el material didáctico bien porque no sabe manejar la web de la Universidad, o lo que es más habitual, porque aún no le han dado su clave personal en la secretaría. Un nacional, cuando no atiende al profesor, cierra los ojos, se pone con el móvil o habla con un compañero. ¡Ellos no! Te miran directamente a los ojos, con la cara muy seria. Esa imagen te hace dudar, más por deseo que por realidad, comienzas a creer que se enteran de algo de lo que uno explica… pero no, el mito comienza a caer al observar que nunca anotan nada y se derrumba totalmente cuando (¿por qué lo haré, señor?) se me ocurre preguntarles si han entendido lo explicado. Definitivamente, se han matriculado de mi asignatura porque se apellida “comercial”, ¡eso pinta fácil! Pero no se han percatado que se llama “Investigación” y no tienen ni idea de Estadística. Lo imaginaba. Otro curso más con estudiantes que no me entienden, por su bajísimo nivel de español, y sin fundamentos metodológicos para poder seguir la asignatura. ¿Y ahora qué hacemos? Me pregunto todos los meses de septiembre y de febrero, año a año, irremediablemente. Sus tareas individuales son textualmente lamentables, pero debo ponerles nota. Les integro en grupos de nacionales para hacer trabajos en grupo, pero yo sé, porque lo veo, que apenas trabajan algo. De ir a tutorías ni hablamos, ni aunque se lo pidas te quieren entender. Y llegará inexorablemente el examen. Si es de tipo test, malo porque se lían, si es de desarrollo, peor porque no son capaces de redactar en castellano dos frases coherentes, si es numérico, de cálculos, nefasto, porque no se han enterado de nada. Lógicamente, la pura ley de probabilidad, les lleva a un suspenso en la primera convocatoria. Y llega el suplicio. Van al despacho mil veces a contarte sus problemas de convalidar créditos, te piden un examen aparte porque tienen que irse antes, ya tienen el billete de avión sacado. Llegan los “toques” de los que mandan, “son erasmus”, “son de convenios” te dicen… El resultado es injusto año tras año. La mezcla de la pena que consiguen producirte con la recomendación explícita de la Universidad de apoyarles tiene el efecto injusto de aprobar a un extranjero por hacer y demostrar menos que un nativo español. Así es, ¡definitivamente!

La injusticia no es justa, y tampoco útil. Algunas universidades importantes, de nivel, en Holanda, en UK, en Alemania, alguna de Italia, ya están planteando limitar los intercambios con según qué universidades. Es lógico, ni quieren estudiantes mediocres ni quieren enviar a sus estudiantes a universidades mediocres. Esas mismas, y otras, comienzan a exigir determinadas certificaciones en el idioma de origen (C1 hacia arriba). Cada día son más las universidades que integran a sus estudiantes extranjeros solo en sus grados bilingües. También hay universidades que obligan a sus estudiantes extranjeros a trabajar en tándem con un estudiante nativo y con un tutor (que conozcan algo del idioma del alumno extranjero). Algo, y pronto, tenemos que hacer en mi Universidad, la de Oviedo. Porque uno ya se agota de ser injusto, de regalar créditos aprobados a quien no los merece, no por no querer, sino por no poder.., algo, ¡y pronto!, porque si no a mi Universidad vendrán estudiantes extranjeros aún más mediocres.

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.

 


2 Comentarios

  • Miguel Perez Valls

    Buenas!

    Pido disculpas por anticipado por la ortografia, pero estoy escribiendo desde un teclado ingles.

    Pues para mi la solucion mas evidente, si justicia es lo que buscamos, es el no aprobarlos por el mero hecho de ser erasmus.

    De hecho a mis alumnos espanoles, cuando estan de erasmus en el extranjero, no les dan ninguna ventaja con respecto a los alumnos nacionales. Por que aqui ha de ser distinto? Realmente necesitamos ser “facilones” para atraer alumnos?

    Creo que la respuesta a esto, puestos a ser un destino erasmus sexy, pasa mas bien por ofertar en nuestras asignaturas grupos en ingles. Este es el caso de la Facultad de Empresariales de la Universidad de Almeria, y las clases se llenan hasta la bandera de alumnos erasmus (lo que acarrea otros problemas distintos). Hasta tal punto, que los que se suelen sentar en ultima fila con cara de no enterarse de mucho, por desgracia son alumnos espanoles.

    No sere yo el que diga que es facil lidiar con las presiones de superiores, pero creo que nuestro esfuerzo, ha de dirigirse a convencer a estos dirigentes de la necesidad de cambios en la estructura, no a disenar sistemas de evaluacion alternativos, paralelos y definitivamente injustos. Porque esto no es bueno ni para la institucion, ni para el profesor, ni para el alumno.

    • 19 marzo, 2015, 16:46:49
  • Ana Suarez

    Una aclaración sin apenas importancia:El alumno Erasmus podrá tener su “clave”,proporcionada por la Secretaría,efectivamente…sólo que si el alumno no hace acto de presencia por dicha Secretaría va a ser complicado que se le de tal “clave”…
    Listas,eficaces…pero vaya! adivinas de momento,no…
    Aunque tiempo al tiempo…;-)

    • 9 marzo, 2015, 18:37:29

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