20

Abr

2015

El “SIG” de la Facultad de Econo

Hace años apareció una tecnología que dieron en llamar el SIG, los sistemas de información geográfica, y todos nos lanzamos a ello. Se trataba de situar los distintos sitios en un mapa informatizado. Ahora, ya más moderno se le llama Geolocalización. A tanto no llegamos en Uniovi, y como tampoco paso por aquí el coche de Google Map, nos tenemos que conformar con una visita redactada, que os voy a hacer yo, aquí y ahora.

Mi Facultad, la de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo, tiene un acceso principal, por escaleras, lo que la hace poco accesible. Tampoco importa mucho esa entrada porque por ahí llega poca gente. Solo los alumnos retardados que tienen que ir a aparcar por las carreteras lejanas, es lo que tiene no ser puntuales y encontrarse con los parkings llenos.

Bueno, pues como no se usa la puerta principal la gente accede a la Facultad por el parking. Lógico, ahí se concentran todos los coches, los que entran, los que solo dejan gente, los autobuses, las motos, ¡de locos! (¿alguien pensará ordenar ese trafico algún día?).

Ahí se produce una primera segmentación. Los más novatos que entran por la puerta lateral en tanto que los más veteranos y los profesores lo hacen por el pasillo central. Los primeros caminan muy rápido, quizás por aquello de llegar pronto a clase. Los segundos no tienen tanta prisa. hahaha¡

Los novatos tienen menos interés ahora a nuestros efectos. Los veteranos y veteranas mucho más. Hay que observar su paso por el pasillo del postureo. Aprovechan la amplia línea de ventanas de espejo que existe al principio del pasillo central para terminar de acicalarse o verificar que todo está correcto en su peinado y en su vestido.

Seguimos por el pasillo central, una vez superadas las poses de los espejitos, llama la atención, desde la distancia, la larga cola existente en la fotocopiadora. No deja de ser curioso que esta cola solo se forme antes de las 9.00 horas de la mañana, al mas puro estilo de un atasco en la M30 madrileña. Solo se me ocurre una explicación: ¡la santa virtud española de dejar las cosas para el último momento!.

Al avanzar por el pasillo se observa que la gente mayor, osease profesores, giran hacia las diversas entradas que existen a la derecha. Los mas jóvenes, osease estudiantes, giran hacia la izquierda. ¿Premonición política?.

El tema de la cafetería varía por horas, cómo no? A primera hora suelen ser alumnos mas novatos, esos que aún están comenzando con el vicio de pirar las clases, pero que tienen que madrugar por lo que les puedan decir sus padres. A media mañana se llena de profesores, con su área delimitada. Los de ADE en la barra de la derecha y al principio. Los de Derecho en la barra de la derecha pero al final. Los de Economía en la zona central que divide las zonas derecha e izquierda. Esa última zona ya es del control absoluto de los estudiantes, como también las mesas.

Los alumnos más veteranos tienen sus propias zonas en torno a la cafetería. En la barandilla de la entrada están los grupos de colegas que ya están en cuarto de carrera, ¿no será por años?. En la terraza de la cafetería ya son los veteranos emparejados, no sé si de por vida o no. ¡A tanto no llego!.

No hay que olvidarse de los fumadores, que tienen sus propios lugares. A los compañeros de administración y servicios es fácil encontrarlos con su cafelito en una mano y el cigarrillo en la otra en el parquecillo interior de la zona de secretaria, ¡buah, ahí se que hace frio!. Los alumnos son más de los banquitos verdes del pasillo central, justo en las entradas de los aularios. Los profesores fumadores son más dispersos, o al menos se ven menos, ¡ay, pícaros, ¿dónde fumarán y el qué?.

Hablar de profesores exige considerar el caso del descansillo del primer paso, ese peculiar punto de quedadas para bajar juntos a tomar el café o zona de largas conversaciones a la vuelta que siempre cuesta cerrar. Ahí habría que actuar y rápido con la instalación de algún mueble y complementos, sean varios chésteres, cheslón, camello o esmoquin (son modelos de sillones, ¡eh!), más alguna alfombra y lámpara de luz, para evitar el cansancio de tanto tiempo de pie que puede afectar a las varices.

En cambio a la sala de profesores apenas van cuatro. Una compañera, siempre la misma, en una mesa y leyendo un libro. ¿será siempre el mismo o que los forra todos iguales?, algo peculiar cuando menos, ¡digo lo de leer!. Algunas compañeras de Contabilidad en la hora punta tomándose un café de máquina, ya se sabe ¡control de costes¡.. Y unos pocos colegas, no más de 3 o 4 a la hora de comer con sus tuperware, son más bien jóvenes y es que ¡dónde esté la comida de mamá!.

Hablar de comida es volver a la cafetería. La zona de la derecha se completa con la gente del menú, los estudiantes en las mesas más de las paredes, los profesores en las mesas más cercanas al pasillo. La zona izquierda es la de los pinchos, incluso a veces mas profesores que alumnos. Estos últimos son más de las mesas de esa zona y de la terraza, para pizzas, sándwiches o baguettes de encargo.

De las aulas poco que decir, sólo son zonas de paso, de ir y marchar, ¡si es que se va! hahaha¡.

Pero en este SIG habría que mucho que trabajar sobre los despachos de los profesores, especialmente si se trata de la tercera planta, esa llena de alas y pasillos fantasmas, casi un agujero negro con una gran boca pero del que nunca se sale. Incluso para los estudiantes más veteranos, de 3 y 4 curso, los de 1 y 2 curso ni se plantean adentrarse en laberinto tan inhóspito.

Luego están los especiales, esas personas que pases a la hora que pases siempre ocupan el mismo lugar, nunca sabrás desde qué hora y hasta qué momento. Hay tres bancos en un patio interior donde siempre están sentados o de pie tres chicos, cada uno con su propio banco (¡de madera¡), con café o sin él, fumando o no, pero con los cascos de música siempre puestos, ¿no sé si oyendo música o no?. O el permanente chico, muy bien vestido por cierto, siempre fumando en las escalinatas de los despachos del ala 1, o el grupo de tres personas, mucho menos elegantes que el anterior, permanentemente apoyadas en la columna de las escaleras de los despachos del ala 2… Son personas especiales, no casos extraños, ¡para nada!, de hecho su ausencia debería ser motivo de preocupación, ¿o no?.

Así es mi facultad, más o menos. ¿Te atreves con el SIG de la tuya?.

 

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Sobre el Autor

Francisco Javier de la Ballina Ballina

Profesor de la Universidad de Oviedo desde septiembre del año 1989. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Oviedo (1993). Desde el año 1994 es Profesor Titular de Comercialización e Investigación de Mercados. Ha sido Director General de Comercio y Turismo del Gobierno del Principado de Asturias y tiene experiencia profesional como Director General de la Cámara Oficial de Industria, Comercio y Navegación de Gijón.